Mi camino en la estética empezó casi como un juego, maquillando caritas de niños en cumpleaños, dejando un pedacito de mi pasión en cada sonrisa. Desde muy chica supe que el arte y la belleza iban a ser parte de mi vida.
Con el tiempo, ese juego se transformó en vocación: llegaron nuevos maquillajes, el diseño de miradas, las pestañas, las cejas… y también la necesidad de formarme con los mejores para crecer de verdad. Me capacité, armé equipo, sumé servicios y abrí las puertas de mi propio centro de estética.
Hoy me dedico a lo que realmente amo: la micropigmentación, acompañada por un equipo de mujeres increíbles que trabajan con la misma pasión y compromiso. Juntas formamos Aquarellen Beauty Center, un espacio que hace más de 7 años cuida, realza y celebra la belleza de cada persona que nos elige.